No existe una sola depresión.

Sino varios trastornos mentales con características similares, o sea diversos tipos de depresiones, que responden a veces a diferentes tratamientos, según sea de un tipo u otro. Y que agrupamos con el nombre de Trastornos depresivos. Por ello es una simplicidad y un reduccionismo cuando se habla de “la depresión” o “del tratamiento de la depresión” El tema es más complejo y eso explica, en parte, porqué tantas personas no mejoran con el tratamiento de su depresión.

Rasgos comunes a los trastornos depresivos

El rasgo común es la presencia de tres características:

1) Ánimo triste o sensación de vacío o irritabilidad.

El estado de ánimo es el tono emocional y afectivo dominante y mantenido en el tiempo que el sujeto experimenta interiormente e influye en su conducta y en la percepción de la realidad. También se podría decir que es la emoción sostenida que da color a la manera en que percibimos la vida.

​El síntoma mas frecuente en la depresión es la tristeza. Sin olvidar que los periodos de tristeza son aspectos inherentes de la experiencia humana. Pero la tristeza depresiva es descri­ta con frecuencia como un sentimiento muy distinto al de la que es reactiva a una circunstancia vital, co­mo un fallecimiento o una separación afectiva. Este sentimiento se va haciendo cada vez más profundo, y si al principio provoca con frecuencia el llanto, lle­gado a un cierto punto de gravedad, esta expresión afectiva desaparece diciendo el paciente que “quisie­ra, pero no puede ya llorar”.

Sensación de vacío -falta, carencia o ausencia de una cosa o persona que se echa de menos.

2) Con cambios somáticos y cognitivos.

Cambios somáticos: como alteraciones del peso, del apetito, de la energía, del sueño, cansancio, dolores de espalda, cabeza…

Cambios cognitivos: como la pérdida de memoria, de concentración, de atención. Despistes.

3) Que afectan significativamente la capacidad funcional del individuo

Los síntomas causan malestar significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

 

Tipos de trastornos depresivos

Ocho tipos según la clasificación DSM-5.

1.Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo.

2.Trastorno de depresión mayor (incluye el episodio depresivo mayor).

3.Trastorno depresivo persistente (Distimia).

4.Trastorno disfórico premenstrual.

5.Trastorno depresivo inducido por una sustancia/medicamento.

6.Trastorno depresivo debido a otra afección médica.

7.Trastorno depresivo especificado.

8.Trastorno depresivo no especificado.

Lo que los diferencia

Es la duración, la presentación en el tiempo o la supuesta causa.

Se pueden definir de forma resumida:

1.Trastorno depresivo mayor. Personas que no han cursado con episodios maníacos o hipomaníacos, pero han padecido uno o más episodios depresivos mayores. Puede ser recurrente o un episodio único.

2.Trastorno depresivo persistente (distimia). No existen fases de exaltación, y dura mucho más que el trastorno depresivo mayor típico. Esta variedad de depresión no suele tener gravedad suficiente para considerarse un episodio de depresión mayor (no obstante, ahora se incluye bajo este título a la depresión mayor crónica).

3.Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo. El estado de ánimo de un niño se mantiene negativo entre explosiones temperamentales frecuentes e intensas.

4.Trastorno disfórico premenstrual. Algunos días antes de la menstruación, una mujer experimenta síntomas de depresión y ansiedad.

5.Trastorno depresivo debido a otra afección médica. Distintas condiciones médicas y neurológicas pueden causar síntomas depresivos; no necesitan cubrir los criterios para alguno de los trastornos mencionados

6.Trastorno depresivo inducido por sustancia/ medicamento. El alcohol y otras sustancias (intoxicación o abstinencia) pueden inducir síntomas depresivos; no necesitan cubrir los criterios para alguno de los trastornos mencionados.

7.Otro trastorno depresivo especificado o no especificado. Categorías a usar cuando paciente muestre síntomas depresivos que no cumplen los criterios para los diagnósticos depresivos previos o algún otro diagnóstico del que la depresión sea un componente.

La clasificación en depresiones endógenas y reactivas

Quedó hace tiempo desfasada y obsoleta, aunque aún hay quién la sigue usando.

Otros tipos de depresiones:

Sería una larga lista, solo mencionaré algunos términos, de tipos de depresiones, muy usados. A nivel popular, pero también entre muchos médicos.

Depresión unipolar. Depresión otoñal. Depresión endógena. Depresión hereditaria.
Depresión bipolar. Depresión primaveral. Depresión reactiva. Depresión melancólica
Depresión aguda. Depresión química. Depresión hormonal. Depresión melancólica.
Depresión crónica. Depresión estacional. Depresión hipotiroidea. Depresión gestacional.
Depresión inhibida. Depresión psicótica. Depresión infantil. Depresión postparto.
Depresión catatónica. Depresión navideña. Depresión del adolescente Depresión anancástica
Depresión menor. Depresión neurótica. Depresión senil. Depresión obsesiva.
Depresión subsindrómica. Depresión ansiosa. Depresión psicótica. Depresión psicótica.

Por dar tan solo una pincelada, no se puede comparar depresiones infantiles con las que aparecen en personas mayores. La depresión infantil se ha detectado hasta en niños de tres años, y van alterar la anatomía del cerebro, por la alta vulnerabilidad que le causa el estar todo el sistema nervioso en desarrollo.

La depresión en el anciano es la patología psiquiátrica más frecuente en este grupo de edad, siendo una fuente relevante de discapacidad, deterioro significativo de la calidad de vida, incrementando la morbilidad y mortalidad.

Un colega explicaba que la depresión se le entendía mejor si se le comparaba con el cáncer.

Hablar de que una persona tiene una depresión, sin más, puede ser un primer paso; pero hay que ponerle apellido, ya que cada tipo puede tener diferentes síntomas, pronóstico, tratamiento…

Cuando se le dice a un paciente que tiene cáncer, hay que decirle donde, pues no es lo mismo en la piel, en el páncreas, en la mamá, que en el cerebro. La depresión igual, pongámosle apellido.

No es lo mismo un tratamiento en los inicios del cáncer que cuando está muy avanzado. E igual pasa con la depresión, en sus inicios responde más rápido, más fácilmente y la posibilidad de que no reaparezca es mayor.

Cada tipo de cáncer y cada paciente necesitarán una dosis diferente y se le tendrá que dar un tiempo concreto la quimioterapia o la radioterapia (semanas, meses…). Los pacientes con cáncer se suelen tratar todos, pero no es así en la depresión, a pesar de que los pacientes que no se tratan se cronifican el 50%. En la depresión es sabido que solo el 70% de los pacientes se pone bien con el primer tratamiento. El resto requiere que subamos la dosis hasta el máximo o que le asociemos otro antidepresivo de diferente clase o que lo potenciemos con sustancias que no son antidepresivos (antipsicóticos, antiepilépticos, reguladores del ánimo…). De hecho la principal causa de que las depresiones se hagan crónicas, es el tratamiento con dosis inferiores a las necesarias. Igualmente las depresiones tienen que tratarse durante una serie de meses, años o de por vida, según sean los casos. No profundizo en estos temas por ser objeto de otros post futuros en profundidad.

Además de recibir los ciclos tratamiento en las fechas previstas, poco paciente con cáncer decide abandonar por su cuenta el tratamiento. Pero sin embargo, en la depresión, la causa más frecuente de abandono de tratamiento, es que el paciente decide dejarlo, pues «se ve bien»  Por supuesto que muchos de ellos no lo dejarían si se preguntaran si se encuentran tan bien como antes de caer en la depresión, si disfrutan tanto como antes, si se interesan igual por su trabajo. Son los llamados síntomas residuales, que son síntomas que quedan tras el tratamiento de la depresión, pueden llegar a presentarse en el 74% y favorecen la recaída o la recurrencia -75% a los seis meses.

Y cada cierto tiempo previsto acuden a la cita puntual con su oncólogo, para evitar que vuelva a aparecer, o la presencia de metástasis. Esté interés no se dá igual cuando se trata de una depresión ni en el paciente, ni en la familia. Sin embargo a cuanto paciente con cáncer y depresión, les he escuchado en la intimidad de mi consulta -que en esos momentos es de ellos también- que consideran mayor el sufrimiento que les causa la depresión que el cáncer en sí. ¡Cuantas recaídas y recurrencias se evitarían! si los pacientes volviesen puntualmente a sus revisiones, especialmente cuando creen se «encuentran bien» Por otra parte, además del grado de sufrimiento que supone, este tipo de pato­logía constituye la primera causa de suicidio en el ser humano. Y no hay que olvidar como año tras año se repite, con poca variación, que se quitan la vida un millón de personas en el mundo, pero que lo intentan 100 millones.

Algún paciente: «pero doctor ¡el cáncer se puede ver, pero la depresión no!«: Es cierto que hace mucho más tiempo que se pueden ver las lesiones cancerosas, mediante ecografía, TAC, RMN…Pero también es cierto que se pueden ver las lesiones de la depresión afectando a su órgano diana: el CEREBRO, especialmente en ciertas zonas (hipocampo, amígdala, córtex cingulado…) cuyo daño da lugar a los diferentes síntomas de la depresión. Y se pueden ver mediante RMN funcional, PET…), me gusta compartir estos datos con mis pacientes en imágenes de google, haciéndoles partícipes de que lo que sufren no es algo etéreo, espiritual, aunque desde luego afecta al espíritu y viceversa. Es la maravilla de la Neurobiología de la depresión, a la que dedicaré más de un post.

Neurobiología de la depresión

Algunas de las zonas dañadas en la depresión: Hipocampo, amígdala, la corteza prefrontal ventromedial, latero-orbital, dorsolateral, cingulada anterior y el cuerpo estriado

No quiero acabar estos párrafos sobre cáncer y depresión, sin pedir disculpas a quien se pueda sentir molesto, no es esa para nada mi intención. El cáncer aún acaba con frecuencia con la vida, pero antes la depresión ha acabado con las ganas de vivir, con las ganas de poner los medios para luchar por la vida.

Video OMS: «Yo tenía un perro negro»

https://youtu.be/dyHv971yJ2A

Fuente amadag «Yo tenía un perro negro» video psicoeducativo de la OMS sobre Depresión.